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Lost in translation (en español, también)

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By Debbie Bruell

Editor’s note: Bruell is a current Sopris Sun board member;
The views expressed here are solely those of the author.

Public schools are public resources. They’re our schools. Every voice in our school community deserves to be heard and understood. That doesn’t mean we’re all going to agree with every decision each administrator makes, but it does mean we can’t give up on sharing our views, working to understand views different from our own, and stepping up to support our schools. 
At a recent school board meeting that process of understanding each other’s perspectives was short-circuited: two brave and articulate Spanish-speaking parents spoke about an issue before the board and there was no plan for providing translation at the meeting. While the diversity of Carbondale’s public schools makes for a rich educational experience for our kids, it also presents an added challenge when it comes to understanding each other’s viewpoints.
I imagine the Spanish-speaking parents at that meeting felt like the board and administrators had no interest in hearing what they had to say. However, having sat on the other side of that table, I know it was not a matter of the board members or administrators not caring about these parents’ opinions--it was about the board members and administrators not having the foresight to realize that translation was going to be a problem at this meeting. Yes, someone should have considered this issue ahead of time. At the very least, one of the board members or administrators should have stopped the meeting and figured out a way to address the problem once they realized it was occurring. 
However, I also think we can’t just point our finger at “them” and say “they” screwed up. Yes, they screwed up. But so did all of us sitting in that room. Any one of us could have raised our hands and suggested that we pause the meeting until we figure out a way to make sure these parents’ words were understood by everyone in the room. 
Our schools will be the best they can be when we think of them as our schools and focus on what we can do to improve them. Thinking in terms of “us vs. them," and blaming "them" for the problems we see, won’t get us very far.  Why didn’t I jump up and stop the meeting when Mr. Clemente was speaking? Because I was busy thinking, “Oh my gosh! Is no one going to translate? What should we do? Should I interrupt him in the middle of his passionate speech and ask what’s going on?” That internal struggle does not excuse me from the fact that I sat there and did nothing. But I hope Mr. Clemente and others will at least understand that I didn’t sit there silently because I didn’t care. The board members had a tough vote ahead of them that night as they were asked to approve Brett Stringer as the next RFHS principal. A “yes” vote could have been construed as not supporting one of the most beloved employees of our district; a “no” vote could have been construed as undermining the authority of our superintendent. Some of the board members were clearly distraught about having to make this decision and had been struggling with it for a while. Does that excuse them for not addressing the translation issue? Absolutely not. But I hope people will at least try to understand why the board members may not have been prepared to address this issue. I hope people don’t simply jump to the conclusion that they didn’t care. Board members are community members who volunteer their time (a lot of their time) to support the schools because they care deeply about them. They’re in the same boat as many of us, even if they do hold more decision-making power. If we want qualified people to continue to step up for these difficult and thankless positions, then we need to do our best to keep open the lines of communication and understanding in our district, rather than assuming the worst about people. The most important question for me right now is not who’s to blame for the lack of translating at last week’s meeting, but what can we all do to make sure we don’t find ourselves in that situation again. The school board has already made some changes in terms of the process for requesting a translator and ensuring that a translator is present when they anticipate public comments. We’ll arrive at the best solution for addressing this issue when we all share our thoughts about the best way to move forward.
 Las escuelas públicas son recursos públicos. Pertenecen a nosotros. Cada voz en la comunidad escolar merece ser escuchada y entendida. Esto no quiere decir que siempre vamos a estar de acuerdo con cada decisión que hace cada administrador, pero sí quiere decir que no debemos rendirnos en compartir nuestros puntos de vista, trabajar para entender los puntos de vista que son diferente a los nuestros y, apoyar a nuestras escuelas. Durante una reunión de la mesa de directores de las escuelas la semana pasada, este proceso de entender las perspectivas de personas diferentes fue obstruido: dos padres valientes y coherentes hablaron a los directores en español, y no había un plan para ofrecer traducción durante la reunión. La diversidad de las escuelas públicas en Carbondale crea una experiencia muy rica para nuestros niños, pero también trae un reto adicional cuando estamos tratando de entender los puntos de vista de cada persona.
Imagino que estos dos padres latinos sentían como sus voces no importaban a los directores y administradores. Sin embargo, estando presente en el otro lado de esta mesa, yo sé que no era un asunto de no tener interés en lo que decían los padres latinos--era un asunto de no tener la previsión de darse cuenta de que hubiera sido necesario tener traducción durante esta reunión. Sí, alguien debería de pensar en esto. A lo menos, uno de los directores o administradores debería haber detenido la reunión hasta que encontraran una manera de abordar este problema una vez que se dieran cuenta de lo que esaba pasando.
Sin embargo, no podemos solamente culpar a “ellos” y decir que “ellos” se equivocaron. Sí, se equivocaron. Pero también nos equivocamos todos nosotros en este salón. Cualquiera de nosotros pudo haber levantado la mano para sugerir que detuvieramos la reunión hasta que encontraramos una manera de asegurar que todos las palabras de cada padre fueran entendidas por todos en el salón.
Nuestras escuelas serán lo mejor que puedan ser cuando pensamos en ellas como nuestras escuelas y nos enfocamos en lo que podemos hacer para mejorarlas. Pensando en términos de “nosotros vs ellos,” y culpando a ellos por los problemas que encontramos, no vamos a llegar muy lejos. ¿Por qué no hice yo algo cuando estaba hablando en español el Sr. Clemente? Porque yo estaba preocupada con pensamientos como, “Diós mío, ¿no hay alguien para traducir? ¿Qué debemos hacer? ¿Debo interrumpir a este señor en el medio de su apasionado discurso para discutir el problema de traducción?” Esta lucha interna no me excusa del hecho que no hice nada. Pero espero que, a lo menos, el Sr. Clemente y otros entiendan que yo no estaba sentada en silencio porque no me importara.
Los directores tenían un voto muy difícil en frente de ellos esta noche: tenían que aprobar a Brett Stringer como el próximo director de Roaring Fork High School. Un voto “sí” pudiera haber sido interpretado como no apoyar uno de los empleados más querido del districto; y un voto “no” pudiera haber sido interpretado como socavar la autoridad de nuestro superintendiente. Algunos de los directores estaban bastante preocupados por tener que tomar esta decisión y habían estado luchando con eso por un rato.
¿Les excusa esto por no confrontar el problema de traducción? Definitivamente no. Pero espero que, a lo menos, la gente tratará de entender porqué no estaban preparados los directores para abordar este problema. Espero que la gente no se precipite salte a la conclusión de que no les importaba.
Los directores de la mesa escolar son voluntarios de la comunidad que dan su tiempo (mucho de su tiempo) para apoyar las escuelas porque se preocupan profundamente por las escuelas. Son similares a muchos de nosotros, a pesar de que tengan más poder de hacer decisiones. Si queremos que personas calificadas continuen participando con estas posiciones difíciles e ingratas, entonces necesitamos hacer lo que podamos para mantener abiertas las líneas de comunicación y comprensión en nuestro distrito, en lugar de asumir lo peor de otras personas.
La pregunta más importante para mí ahora no es quién es culpable por la falta de traducción durante la reunión de la semana pasada, sino qué podemos hacer para asegurarnos de que no ocurra de nuevo. La mesa de directores ya ha hecho unos cambios para el proceso de solicitar servicios de traducción y para asegurarse que haya una persona para traducir cuando esperen muchas personas en una reunión. Vamos a llegar a la mejor solución cuando todos nosotros compartamos nuestras ideas sobre cuál es la mejor manera de seguir adelante.
Gracias a Carlos Herrera por su ayuda en traducir esta carta.

  
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